El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santa Cruz condenó a Franco Bastián Salas Cerpa a la pena única de 10 años y un día de presidio efectivo, en calidad de autor de dos delitos consumados de robo con intimidación. Ilícitos perpetrados en octubre de laño pasado, en la comuna.

En fallo unánime (causa rol 137-2026), el tribunal –integrado por los magistrados Daniel Ocampo (presidente), María Angélica Mulatti y Alejandro González (redactor)– aplicó, además, a Salas Cerpa las accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para cargos u oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena.

Una vez que el fallo quede ejecutoriado, el tribunal dispuso que se proceda a la toma de muestra biológica del sentenciado para determinar su huella genética e inclusión en el registro nacional de ADN de condenados.

El tribunal dio por acreditado, más allá de toda duda razonable, que alrededor de las 23:30 horas del 7 de octubre de 2025; “(…) la víctima D.S.C.G. se encontraba en su lugar de trabajo correspondiente a la bencinera Copec de calle Pacífico Marín N°11, de la comuna de Santa Cruz, concurrió hasta el lugar Franco Bastián Salas Cerpa, quien portaba un bidón en sus manos solicitando la carga de $2.000 de combustible, quien al momento de pagar le indicó a la víctima que no mantenía dinero, exigiéndole la entrega de $20.000 y mostrándole un elemento que parecía ser un arma de fuego para intimidarlo que llevaba en el cinto del pantalón, por lo que la víctima entregó el dinero solicitado ante el miedo que sintió por la intimidación efectuada en su contra”.

Al día siguiente, 8 de octubre de 2025, “(…) la víctima A.E.P.P. se desempeñaba como conductor de un microbús que cubre el recorrido Santa Cruz a San Fernando, al transitar por avenida Errazuriz y llegar al paradero frente al Hospital de la comuna de Santa Cruz, subió Franco Bastián Salas Cerpa, quien se sentó como pasajero, permaneciendo en el trayecto hasta el paradero del sector Paniahue, lugar en que Salas Cerpa pidió bajar del vehículo preguntándole a la víctima cuánto costaba el pasaje, para luego, premunido de lo que aparentaba ser un arma de fuego, apuntar a la víctima indicándole: ‘Ya hagámosla cortita no más’, debido a lo cual la víctima entregó el dinero de la recaudación en la suma aproximada de $30.000, huyendo Franco Salas con las especies en su poder”.